La cuesta de la Curruca sigue igual, o peor, un año después

  • El año pasado un incendio en su vivienda de la cuesta de la Curruca costaba la vida a un ciudadano de Calahorra.
  • En consecuencia, las imágenes de la degradación de esta zona del casco antiguo de Calahorra se vieron en toda España.
  • Luis Martínez Portillo ni ha planteado una solución ni tiene ninguna intención de plantearla. Solo ante emergencias como el hundimiento de la Plaza de la Verdura se ha visto en la obligación de cambiar sus planes y actuar.
  • Urge un cambio y un nuevo equipo de gobierno que se preocupe por los problemas importantes y deje de lado la política de la banalidad.

Se cumple un año de la tragedia que se llevó la vida de un ciudadano de Calahorra a causa de un incendio en su vivienda y que destapó para una parte importante de la población calagurritana la situación de la Cuesta de la Curruca y de su entorno. Un espacio urbano tremendamente degradado entre las Calle Arrabal, Calle del Horno y Cuesta de las monjas, con una superficie de total 1,8 hectáreas y que sufre un abandono total. El Partido Popular jamás se ha planteado urbanizar ni adecentar esta parte de Calahorra.

Un Partido Popular que nunca se ha preocupado por problemas estructurales o por realizar un plan de actuación en el Casco Antiguo de Calahorra prefiriendo actuaciones puntuales incomprensibles como el fiasco de la Plaza del Raso, que nos ha dejado sin plaza y con una peor imagen después de gastar 300.000€ en ella.

Se da la circunstancia de que en el entorno de esta área se encuentran los principales lugares de interés turístico de Calahorra como la Catedral, el Palacio Episcopal, el Convento de San José, el yacimiento de “El Sequeral”, el Museo de la Verdura, San Francisco, San Andrés, etc.

El PSOE trabajó intensamente en la búsqueda de financiación para forzar una actuación de emergencia en la cuesta de la Curruca y su entorno como medida para forzar al Equipo de Gobierno municipal.

La actuación de emergencia solicitada por el PSOE consistía en:

  • Programa de inspección.
  • Adquisición de solares (ya hay muchos de propiedad municipal).
  • Construcción de redes de saneamiento.
  • Urbanización.
  • Adquisición y/o expropiación de inmuebles en ruina.
  • Limpieza y desescombro.
  • Ayudas excepcionales para la rehabilitación de viviendas.

Por desgracia, y tan solo ante la presión mediática, la única respuesta de Luis Martínez Portillo fue dar una vergonzante rueda de prensa en la que, mintiendo con su descaro habitual, se enumeraron actuaciones en el casco antiguo entre las que contaba obras jamás realizadas (como la reparación del camino Carretil) o la reurbanización de calles fuera del casco antiguo como Pintor Pradilla, el Parque de las Víctimas del Terrorismo o las pasarelas peatonales sobre el Río Cidacos, y un largo etcétera.

Desde aquel momento, el PP utiliza como un mantra: una supuesta cifra de inversión en el casco antiguo con la que intenta negar la realidad. Una realidad que una simple nevada dejó en evidencia.

La realidad es incuestionable, la política urbanística del Partido Popular en Calahorra nos ha traído una situación de abandono y deterioro en nuestro casco antiguo. Un fracaso sin paliativos

El Ayuntamiento de Calahorra en los últimos 20 años no ha cumplido con su obligación de ejercer las competencias mínimas que todo ayuntamiento, por pequeño que sea, ha de cumplir. Esto es, el mantenimiento de los viales, las redes de saneamiento y alumbrado público y la limpieza de las calles.

La situación es apremiante y urge un cambio radical en las políticas que se aplican en el Ayuntamiento de Calahorra volviendo a trabajar en lo esencial y olvidando los juegos de artificio y el despliegue de medios en acto banales realizados con el único objetivo de ensalzar el ego de los concejales y concejalas del PP, mientras la ciudad agoniza por falta de mantenimiento básico.

Ha llegado el momento del trabajo serio y la planificación. Es necesaria una renovación en el Ayuntamiento de Calahorra ante la incapacidad del Partido Popular de resolver los verdaderos problemas de la ciudad.

Si somos capaces de mirar más allá del actual estado de abandono y degradación se trata en realidad de un área con gran potencial que puede ser hermosa y que dispone de unas inmejorables vistas sobre las vegas de los ríos Cidacos y Ebro. Para lograr que este posible futuro sea una realidad hacen falta ganas y mucho trabajo. Un trabajo que el PP ya ha dejado claro que no está dispuesto a hacer.

Como calagurritanos que amamos nuestra ciudad nos duele profundamente la situación general del casco antiguo y estamos dispuestos a trabajar intensamente en mejorarla.

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